Lógica y resoluciónPublicado 9 de julio de 20264 min de lectura

Razonamiento abstracto: qué es y cómo lo evalúan las matrices y los patrones

Descubre qué es el razonamiento abstracto, por qué las matrices de figuras son la herramienta más usada para medirlo y qué significan realmente los resultados.

Qué es el razonamiento abstracto

El razonamiento abstracto es la capacidad de identificar relaciones, reglas y patrones entre elementos sin depender del lenguaje, los números o los conocimientos adquiridos previamente. En lugar de preguntar «¿cuánto es 8 por 7?» o «¿qué significa esta palabra?», este tipo de razonamiento se pone a prueba con formas, símbolos y figuras geométricas que hay que comparar, completar o transformar siguiendo una lógica interna. Es, en cierto modo, la parte del pensamiento que se activa cuando nos enfrentamos a algo nuevo y tenemos que descubrir sobre la marcha cómo funciona, sin que nadie nos haya enseñado la respuesta de antemano.

Por eso se considera una medida bastante limpia de la capacidad de razonamiento en sí misma, más allá de lo que una persona haya estudiado o del idioma en que se haya educado. No es que el razonamiento abstracto sea «más importante» que otras habilidades cognitivas, sino que resulta especialmente útil para observar cómo procesa la mente la información nueva.

Por qué se usan matrices y patrones de figuras

Las matrices son cuadrículas de figuras —normalmente de tres por tres— en las que falta una pieza, casi siempre la última casilla. La persona debe deducir, observando cómo cambian la forma, el color, el número de elementos o su orientación de una casilla a otra, cuál de las opciones propuestas completa la secuencia de manera coherente. Este formato se popularizó porque cumple varias condiciones a la vez: es visual, no requiere vocabulario específico, permite graduar la dificultad con bastante precisión y reduce (aunque no elimina del todo) la influencia de la cultura o la formación académica en el resultado.

Los patrones de series —figuras, letras o símbolos que siguen una progresión— funcionan de forma parecida: hay que detectar la regla que gobierna la secuencia y aplicarla para predecir el siguiente elemento. Ambos formatos comparten el mismo principio: no se evalúa lo que la persona sabe, sino cómo organiza y relaciona la información que tiene delante en ese mismo momento.

Su relación con la inteligencia fluida y el factor g

En psicología cognitiva se suele distinguir entre inteligencia fluida —la capacidad de razonar y resolver problemas nuevos, sin apoyarse en conocimientos previos— e inteligencia cristalizada, que es el conjunto de conocimientos, vocabulario y habilidades acumulados a través de la experiencia y el aprendizaje. Las matrices y los patrones abstractos están diseñados para captar sobre todo la inteligencia fluida, ya que no dependen de haber memorizado datos concretos.

Además, este tipo de tareas suele correlacionar fuertemente con el llamado factor g, o factor general de inteligencia: la idea, ampliamente aceptada en psicometría, de que existe un componente común que explica por qué las personas que rinden bien en un tipo de prueba cognitiva tienden a rendir también relativamente bien en otras muy distintas. Es precisamente esa capacidad de captar el factor g de forma eficiente lo que ha convertido a las matrices en uno de los formatos más utilizados en la evaluación de la inteligencia.

Cómo se interpretan los resultados

Las puntuaciones de las pruebas de razonamiento abstracto —igual que las de inteligencia en general— se suelen expresar como cociente intelectual (CI), una escala construida de forma que la media poblacional se sitúa en 100 puntos y la desviación típica en 15. Esto significa que la mayoría de las personas obtiene resultados relativamente cercanos a 100, y que las puntuaciones se distribuyen siguiendo una curva normal: cuanto más nos alejamos de la media, menos frecuente es esa puntuación. Superar el percentil 98, por ejemplo, es el umbral orientativo que suele asociarse con la admisión en sociedades de alto CI como Mensa.

Conviene recordar también el llamado efecto Flynn: a lo largo del siglo XX se documentó un aumento generalizado de las puntuaciones medias en pruebas de este tipo entre generaciones sucesivas, lo que obliga a actualizar periódicamente los baremos de referencia para que la media siga representando realmente el punto central de la población actual.

Es importante subrayar que un test de razonamiento abstracto realizado online, como los que ofrece IQTesta, tiene un valor orientativo: permite hacerse una idea general del propio rendimiento en este tipo de tareas, pero no sustituye una evaluación psicológica completa realizada por un profesional cualificado, ni constituye un diagnóstico clínico de ningún tipo. IQTesta tampoco es Mensa ni está afiliada a esa organización: simplemente utiliza formatos de prueba similares a los empleados en psicometría.

Practicar el razonamiento abstracto y una nota sobre menores

Como ocurre con muchas habilidades cognitivas, la familiaridad con el formato influye en el resultado: quien ya ha practicado con matrices y series suele desenvolverse mejor la primera vez que si se enfrenta a ellas sin ninguna experiencia previa. Resolver puzles lógicos, juegos de patrones o rompecabezas visuales con cierta regularidad puede ayudar a sentirse más cómodo con este tipo de razonamiento, aunque eso no equivale necesariamente a un cambio profundo en la capacidad subyacente.

En el caso de niños y adolescentes, conviene ser especialmente prudentes: los resultados de un test online no deben interpretarse como una etiqueta de «superdotación» ni como base para tomar decisiones educativas importantes. Si existe una sospecha genuina de altas capacidades o, al contrario, de dificultades de aprendizaje, lo adecuado es acudir a un psicólogo o psicopedagogo especializado en evaluación infantil, que utilizará instrumentos validados y un contexto clínico adecuado para el menor.

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo razonamiento abstracto que inteligencia general?
No exactamente. El razonamiento abstracto es una habilidad concreta, muy ligada a la inteligencia fluida, que correlaciona con el factor g pero no lo agota: la inteligencia general incluye también otros componentes, como la comprensión verbal o la memoria de trabajo.
¿Por qué las matrices no usan palabras ni números?
Precisamente para reducir la influencia del idioma, la cultura o el nivel educativo de cada persona, y así centrarse en la capacidad de detectar patrones y relaciones lógicas por sí misma.
¿Un resultado bajo en un test de matrices significa que tengo poca inteligencia?
No. El resultado de un test online es orientativo y puede verse afectado por el cansancio, los nervios o la falta de práctica con el formato. No equivale a una evaluación clínica ni define la capacidad de una persona de forma definitiva.
¿Se puede mejorar el razonamiento abstracto con práctica?
La práctica ayuda a familiarizarse con el tipo de pregunta y suele mejorar el rendimiento en pruebas similares, aunque no está claro que suponga un cambio profundo en la capacidad de razonamiento subyacente más allá de ese efecto de familiaridad.

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